Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino" Año XXi

31 de Agosto de 2004   

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Accidente nuclear en Japón

Por Shigenobu Hata Yomiuri Shimbun

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El anterior accidente nuclear había ocurrido en una planta de procesamiento de uranio en Tokaimura, al norte de Tokio, en septiembre de 1999, cuando tres trabajadores mal entrenados usaron baldes para mezclar combustible nuclear en una tina y desataron una reacción atómica descontrolada.

El reciente escape de vapor de una cañería fracturada en la unidad No. 3 de la usina nuclear Mihama perteneciente a Kansai Electric Power Co. (KEPCO) en Mihamacho, Fukui en Japón que mató a tres trabajadores y las fallas durante las inspecciones de las cañerías de refrigeración en otros cuatro reactores operados por KEPCO revelan serias falencias en el cumplimiento de las medidas de seguridad de las centrales nucleares japonesas.

Las autoridades de Fukui y el gobierno central están examinando las causales del accidente del 9 de agosto y también intentan establecer las responsabilidades en el hecho.

Lo que ha quedado claro es una baja en la calidad con que se administra la seguridad en una facilidad que compromete la existencia de materiales radioactivos.

La Planta Mihama tiene un reactor de agua liviana presurizada (PWR) en la que el agua de refrigeración es bombeada al circuito primario a través del reactor, transfiriendo el calor a un generador de vapor donde un sistema secundario de refrigeración produce el vapor que impulsa la turbina del generador. En el Japón actual tenemos 23 reactorres del tipo PWR.

En el accidente en la usina Mihama, una rotura en una sección de la cañería de acero al carbono vinculada al sistema principal del sistema secundario de refrigeración, con un diámetro aproximado de 56 centímetros y un espesos de 10 milímetros causó una explosión de vapor hiper-calentado y en muy alta presión.

Las autoridades de KEPCO aseguran que en ningún momento se comprometió la seguridad del circuito primario y el reactor. Sin embargo, los directivos indicaron también que la empresa estaba más preocupada por el control que se realiza de la seguridad del circuito primario dejando relegado el análisis exigente que debería haberse efectuado en el equipamiento y software del sistema secundario.

Pero el caño no había sido controlado desde que la central comenzó a funcionar en 1976, reconoció  KEPCO, la segunda empresa de servicios públicos de Japón.

El problema principal, en términos del equipamiento de una central nuclear y sus facilidades complejas es que la sección fracturada era parte del sistema de cañerías principales de la usina.

"Las cañerías principales requieren la más elevada atención desde que un accidente en esa sección puede conducir muy fácilmente a una catástrofe", dijo Tatsuo Kondo, un profesor integrante del Instituto de Investigación en materiales  de la Universidad Tohoku.

La sección de la cañería rota en el accidente tiene un espesor apenas de la mitad de la que se utiliza en la sección principal del circuito secundario de refrigeración, el cual es en las usinas japonesas de 21 milímetros.

Se utilizan diferentes materiales para la construcción del sistema primario y secundario. El "piping" del primario está hecho con acero inoxidable, que es más resistente que el acero al carbono.

Fuentes de la industria nuclear aseguran que costaría una fortuna utilizar acero inoxidable para todo el "piping" de una central. Pero es necesario considerar seriamente medidas para fortalecer la resistencia del "piping" del circuito secundario, dado que en importante número de usinas nucleares japonesas se aproximan al fin de su vida útil además de las dificultades que se observan en la construcción de nuevas plantas que las reemplacen.

El software utilizado para operar la planta nuclear Mihama también falló.

Bajo el sistema de seguridad establecido  para el sistema primario, una pequeña fuga se puede ubicar muy rápidamente para prevenir la fisura más pequeña en la cañería que podría conducir a la explosión. El sistema primario de las centrales nucleares también cuenta con muchos otros mecanismos de detección de fallas.

Pero en las usinas japonesas hay pocos dispositivos que protejan al sistema del circuito secundario.

El reactor N° 3 en la usina de Mihama automáticamente se apagó inmediatamente después del accidente únicamente porque el generador de vapor detectó un descenso en los niveles de agua como resultado de una pérdida.

Los operadores de la planta supieron del accidente cuando una alarma contra incendio comenzó a sonar debido a la elevación de la temperatura en la zona del escape. El desastre pudo haberse previsto perfectamente si la anormalidad hubiera sido detectada en forma temprana con un sistema de control para detectar las pérdidas pequeñas.

Un sistema para detectar anormalidades "antes" del fuego es el mínimo requerido para el sistema principal de cañerías.

El método con que se conducen las inspecciones también debe ser revisado porque las plantas nucleares de KEPCO han estado funcionando con una capacidad superior al 80% durante la mayoría de los últimos años.

Todos sabemos que esa extraordinaria tasa de utilización se logra únicamente reduciendo el tiempo asignado a las inspecciones. El último accidente ocurrió durante las preparaciones para una inspección de rutina.

Las compañías no deberían ser culpadas por tratar de reducir costos. Pero la negligencia en materia de seguridad puede conducir a una catástrofe de magnitud superior a la última.

El gobierno central del Japón y las empresas de electricidad deberían comprender que un accidente como el de Mihama puede ocurrir en cualquiera de los PWR que están operando en la Nación. Deberían revisar su administración de la seguridad en los sistemas secundarios de todos los reactores operativos.
 

Informe de Japón ante OIEA


 

 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino