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Para el ex ministro boliviano, la
relación entre Chile y Bolivia debe ser la que existe entre dos naciones
complementarias, poniendo énfasis en solucionar los temas históricos para
crear una sociedad de negocios mutuamente beneficiosa.
"Es imposible decir el gas boliviano para los bolivianos porque no tenemos
capacidad ni de consumirlo ni de industrializarlo. Soy un convencido que
deben ir en paralelo los proyectos de exportación del combustible con
aquellos de industrialización", señalo el ex ministro de Desarrollo
Económico de Bolivia, Carlos Kempff.
Bolivia es en la actualidad el país con la segunda reserva de gas natural
más alta en la región, un recurso que por un lado ha situado a la nación
del altiplano como un referente para el futuro energético del continente,
pero que por otro ha generado un clima de convulsión social que tiene en
la venta del hidrocarburo desencadenate.
En la actualidad, las reservas de gas natural de Bolivia se estiman en
cerca de 80 TCF (toneladas por pies cúbicos por sus siglas en inglés), lo
que refleja que entre 1997 a la fecha los índices han crecido más de diez
veces.
En ese sentido, Carlos Kempff, ex ministro de Desarrollo Económico
de Bolivia bajo la presidencia de Jorge Quiroga, y quien fue orador en el
reciente seminario energético Elecgas 2004, explicó que esta realidad del
país del altiplano se enmarca en el plan para proyectar a Bolivia como el
eje energético del continente.
"La filosofía que teníamos cuando estábamos
en el Gobierno era convertirnos en un centro regional y en el corazón de
América para poder distribuir energía, gas y ser un nexo conector",
explicó Kempff. Sin embargo, el ex ministro reconoció que su país
tiene limitaciones para cumplir con ese anhelo, principalmente por los
problemas políticos y por un marcado déficit en infraestructura. "A
modo de ejemplo, y pensando en el transporte de los hidrocarburos, Bolivia
es el país que tiene menores índices de kilómetros asfaltados de toda la
región, lo que limita bastante su competitividad. Ahora, hay una carretera
importante que une Bolivia y Chile, y que está hoy en construcción, lo que
nos va a bajar los costos de transporte para poder ser un exportador
competitivo", explicó Kempff.
Tanto internamente como en toda la región, es evidente que
Bolivia depende de la exportación del hidrocarburo para su desarrollo
económico.
En ese sentido, el ex ministro detalló que Bolivia se transformará en un
potencial exportador energético sólo cuando logre solucionar sus problemas
políticos. Y para exportar, el país del altiplano tiene de sobra. "Bolivia
está en condiciones de exportar, sin problemas, alrededor de 100 millones
de metros cúbicos diarios", explicó.
Un tema que ha significado enormes conflictos en Bolivia es la
exportación de gas natural hacia Norteamérica, principalmente porque el
negocio incluye directamente a Chile. Para agilizar el proceso de venta
del gas a Estados Unidos y México, que significaría alrededor de US$ 360
millones anuales, los Presidentes Hugo Banzer, Jorge Quiroga y Gonzalo
Sánchez de Lozada, en forma consecutiva, apoyaron la Ley de Hidrocarburos
que dio el primer esbozo al proyecto Pacific LNG.
La mejor alternativa -según entendidos- era, es y
será un puerto chileno, por cuanto reúne las condiciones económicas y
geográficas para llevar a cabo la iniciativa; y no Perú, el que representa
un mayor costo y escasa infraestructura.
Sin embargo, el Referéndum
Vinculante llevado a cabo el pasado 18 de julio reveló, entre otras cosas,
que el pueblo boliviano apoya la tesis de exportar gas a través del puerto
peruano de Ilo, única posibilidad que se baraja mientras no se solucione
(con una señal clara por parte de Chile) el problema de mediterraneidad de
Bolivia.
Sobre esta situación, Kempff se manifestó contrario a elegir una
alternativa sólo por efecto de las pasiones. "Lo que yo quiero es que sea
el mejor proyecto y con la mayor rentabilidad posible para Bolivia. Y para
eso hago el análisis del punto de vista técnico, aunque tampoco se pueden
alejar los temas históricos. Pienso realmente que lo que se necesita es
una visión mucho más pragmática. Somos naciones complementarias, donde
realmente debe haber un elemento integrador. Existen fórmulas inteligentes
e imaginativas para que Bolivia sienta que se le ha devuelto el respeto o
ese anhelo que tiene de volver al mar. Y por otro lado, debe haber un nexo
integrador para dos países que son complementarios y que se dan la espalda
en forma absurda en este siglo", explicó Kempff.
Con motivo de la reciente firma de un acuerdo que permite la venta de gas
natural a Argentina, el Presidente Carlos Mesa señaló que "ninguna
molécula de gas boliviano debe ser derivada a Chile". Sobre lo expresado por el
Presidente
boliviano, Kempff se mostró cauto e indicó que su país, sobre todo
desde el período de Banzer/Quiroga, viene buscando soluciones para poder
llegar a materializar negocios con Chile. "Existen muchos temas de los que
tenemos que hablar con Chile para lograr soluciones al tema marítimo y así
generar para Bolivia las condiciones de soberanía económica. Después se
podrá seguir avanzando en el tema de integración. Creo que las relaciones
se deben ver desde un punto de vista global", manifestó.
Interconexión energética regional
Algunos especialistas del sector estiman que Bolivia es el futuro centro energético
de Latinoamérica. Por ello es que se realizan los esfuerzos por alcanzar
acuerdos tendientes a una futura integración energética regional. Kempff
apoya esa iniciativa, siempre y cuando al interior de cada país se den las
condiciones necesarias tanto para las empresas como para el Estado.
"Cuando estuve en el gobierno se comentó bastante ese tema. El problema es
que no todos los países están preparados internamente para una integración
de ese tipo. Pienso que es posible que en un principio, y pensemos en el
caso de Bolivia, las generadoras puedan quedar no competitivas en una
región interconectada energéticamente, porque tendrán entonces que
interactuar con empresas de generación que tienen mucho más capacidad,
costo de producción menor, etc. Pero pienso que es algo a lo que se debe
tender y se tiene que hacer en el largo plazo porque todo eso va a ir en
beneficio de los consumidores, sean bolivianos, argentinos o chilenos",
manifestó Kempff.
Precisamente, Bolivia es el motor de un plan tendiente a crear un polo
energético en la región, para lo cual el país del altiplano hizo un
llamado a los Presidentes de algunos países americanos -excluyó a Chile-
para que se sumen a la iniciativa, la que cuenta entre otros proyectos con
la posible fundación de una petrolera regional denominada Petroamérica.
En el último tiempo, Bolivia firmó acuerdos con los Presidentes de Brasil
y Argentina, siendo este último la señal más concreta de lo que La Paz
quiere hacer a futuro. Si bien Brasil representa el mercado al que
cualquier nación aspira, lo cierto es que la alianza que se selló con
Argentina es provechosa, por cuanto a dicho país se le está exportando
seis y medio millones de metros cúbicos diarios -a un valor de alrededor
de US$ 218.000 diarios- que podrán ser ampliados a 25 millones cuando esté
concluido el gasoducto Nordeste que construirá Techint.
Kempff, sin
embargo, cataloga al negocio con Argentina sólo como un mensaje político,
ya que si bien Bolivia estuvo de acuerdo en ayudar al Presidente Néstor
Kirchner, lo cierto es que este último se firmó por seis meses. "Además
también estaba en curso el Referéndum y la nueva Ley de Hidrocarburos, por
lo que había que preguntarle también al pueblo boliviano", enfatizó el ex
ministro, quien una vez dicho esto, y para finalizar, no dejó pasar la
oportunidad de comentar la situación actual de Argentina: "Se ven
muy bien los primeros resultados a partir de las medidas que se han tomado
en Argentina. Pero la manera como están reaccionando las empresas,
pensando en el mediano y largo plazo, por supuesto que van a ir en
detrimento de las inversiones. Argentina va a tener que tomar medidas
distintas si es que quiere otra vez promover la inyección de recursos en
el sector petrolero".
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