El presidente
mexicano, Vicente Fox, aseguró que no privatizará Petróleos Mexicanos
(PEMEX), ni la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero aseguró que
su gobierno promoverá la inversión mixta para un lanzamiento en gran
escala del sector energético del país.
El Presidente de México
manifestó que su Gobierno busca una fórmula que combine la inversión
pública junto con la privada, y que no se tomará en cuenta ninguna
propuesta que pueda poner en riesgo el patrimonio de los mexicanos.
Fox remarcó la importancia de
buscar acuerdos para impulsar la producción energética en el país, lo
que estimularía la economía y el desarrollo de México.
"Sin
energía no hay desarrollo, sin energía no hay calidad de vida, sin
energía no hay futuro. Por ello, no podía ser más pertinente que
discutamos con verdad las mejores opciones y vías para modernizar y dar
viabilidad a nuestro sector energético, para impulsar el crecimiento de
la economía, para generar empleos y calidad de vida e ingresos para
todas y todos los mexicanos.
El Gobierno que encabezo está muy consciente de la responsabilidad
histórica que tenemos en el tema y que tenemos con México. Por eso,
estamos empeñados --y no vamos a quitar el dedo del renglón-- en
asegurar un abasto de energía --y en la cantidad que sea necesaria--
para satisfacer las necesidades actuales y futuras del país.
He afirmado en otros foros que este Gobierno no va a privatizar
PEMEX, no va a privatizar CFE, no va a privatizar los recursos
energéticos que son de todas y todos los mexicanos".
"El debate sobre el
futuro de esta industria implica el fortalecimiento de las propias
empresas del Estado, sin privatizar; implica el aseguramiento de la
energía eléctrica que requiere nuestro país, que requiere nuestra
industria, que requieren las familias y que requieren las personas",
resaltó Fox.
"Estamos trabajando
fuerte en la movilización del mercado interno, y la palanca principal
para lograrlo es meter un programa agresivo de inversiones, no vamos a
privatizar PEMEX ni CFE, al revés, le estamos dando un nuevo vigor a
través de este agresivo programa de inversiones”, señaló el
mandatario.
Estamos haciendo un gran esfuerzo de desregulación. Seguiremos
trabajando por las reformas legales y seguiremos invitando a la
inversión privada a participar --como ya se está haciendo-- en todos
estos proyectos de generación de energía.
El Gobierno considera que la
soberanía y el nacionalismo no están en riesgo, porque México es un país
respetado por la comunidad internacional, es un país de leyes, con
instituciones, que acepta e impulsa la cooperación con otros países
desde hace muchos años, con una sociedad formada y madura que ha
obtenido grandes logros.
Agregó que los
auténticos riesgos para la soberanía y viabilidad del país son "el
hambre, la pobreza, el analfabetismo y la inseguridad, son la falta de
salud e higiene, la falta de una vivienda decorosa, el no tener
oportunidades de una mejor educación, ni de un trabajo digno que permita
generar un ingreso suficiente".
Expectativas privadas
Mientras tanto, muchas empresas
petroleras esperan que se eliminen los obstáculos legales que limitan la
participación del capital privado y puedan convertirse en socios
estratégicos en la explotación de energéticos.
PEMEX, el monopolio petrolero
estatal, está metido en un corsé fiscal que no le deja margen de
maniobra para encarar inversiones en exploración y producción, a
consecuencia de lo cual el país -que es un gran productor de petróleo-
está obligado a importar un 30% del gas y un 25% de las gasolinas que
consume su mercado interno.
En octubre del año pasado PEMEX
dio el primer paso hacia la apertura con el lanzamiento de los Contratos
de Servicios Múltiples (CSM) para proyectos de explotación de gas en la
Cuenca de Burgos, situada en la frontera con Estados Unidos.
Los CSM mantienen las obras y la
producción en manos del Estado mexicano, según lo establece la
Constitución, y sólo dejan a las compañías privadas la operación y la
administración.
El resultado de la apertura ha
sido la instalación en el país de Petrobrás, Repsol-YPF, Tecpetrol y la
estadounidense Lewis Energy para producir gas durante 20 años.
Ya se anunció que PEMEX, en
2005, planea incluir por primera vez a la empresa privada en proyectos
de explotación de petróleo.
La iniciativa se desarrollará también bajo el esquema de los Contratos
de Servicios Múltiples, con los que el año que viene se licitará una
tercera ronda de proyectos de extracción de energéticos, que podría
combinar gas y crudo.
Las zonas serán Veracruz y
Tabasco (Golfo de México), los campos de Lankahuasa (en el mar frente a
Veracruz), Chicontepec (en el norte de Veracruz y donde se encuentra la
tercera parte de las reservas totales del país), Coatzacoalcos,
Huichapas y Gas Terciario.
Estos proyectos son de gas no
asociado y gas asociado. Estos últimos incluyen la explotación de crudo
y, aunque todavía no se ha decidido cuáles se van a licitar, lo cierto
es que serán la punta de lanza para abrir poco a poco la producción de
petróleo al sector privado.
México produjo el año pasado
3,37 millones de barriles diarios de crudo, casi en línea con su
potencial, y posee reservas probadas sólo para once años más, de 14.120
millones de barriles, mientras avanza en su reposición, que en 2000
apenas llegó al 21 por ciento y que en 2006 se espera incrementar al
75%.
Esta
es una cantidad que representa un 14 por ciento de crecimiento en
materia de producción, cuando la economía ha tenido un escaso
crecimiento durante estos tres años. PEMEX sí ha crecido y ha crecido en
el 14 por ciento.
"Hemos aumentado en 13 por ciento la producción de gasolinas, 16 por
ciento la de diesel. Hemos dejado de importar casi el 50 por ciento de
la gasolina que importábamos en el año 2000. Este año se está reduciendo
en 35 por ciento la importación de gas natural.
Estos son resultados importantes que hemos logrado con trabajo. Hoy
PEMEX está lleno de energía, hoy PEMEX está creciendo y haciendo
profundas transformaciones dentro de su estructura y de su
organización", puntualizó el Presidente.
A comienzos de julio, PEMEX reunió
a un grupo de empresas en Reynosa (Tamaulipas, norte de México) para
presentarles los proyectos de licitación de la segunda ronda de
Contratos de Servicios Múltiples para explotar gas en la Cuenca de
Burgos.
Entre las empresas que
asistieron a este "road show" figuran las cuatro que ya están
desarrollando proyectos de gas (Lewis Energy, Petrobrás, Repsol y
Tecpetrol). También participaron Shell, British Petroleum
(BP), la argentina Pluspetrol, la China National Petroleum Company, la
australiana Santos y las estadounidenses Exxon, Occidental, EOG
Resources, Finley, Quintana y El Paso.
Las más grandes (Shell, BP
y Petrobrás), además de Exxon y Chevron, que tienen la tecnología,
experiencia y recursos, han expresado su interés por convertirse en
socias de Pemex para explorar las aguas profundas del Golfo de México.
Acuerdo
con Brasil
De hecho, se ha establecido un acuerdo con el Presidente de Brasil Luiz
Inácio "Lula" da Silva para estrechar la "colaboración" entre PEMEX y
Petrobrás con el propósito de hacer trabajos de exploración en las
costas del Golfo de México, ya que PEMEX no tiene la tecnología ni los
recursos para hacerlo sola.
Pero la alianza estratégica con
Petrobrás no se limita a la exploración de crudo en el océano, sino que
se extenderá a la producción de etanol a partir de la caña de azúcar,
que es utilizado como carburante y es una alternativa al plomo usado en
la gasolina, anunció Fox.
"México se está convirtiendo en
una potencia productora de azúcar y llega el punto donde se rebasa la
capacidad de consumo interna y no hay mucho mercado exterior", dijo.
"Ahora queremos ver cómo avanzamos por la vía del etanol, que es un
combustible que no contamina y tiene una doble ventaja", añadió.
"Ya están los técnicos de PEMEX
trabajando en Brasil viendo con la gente de Petrobrás cómo podemos
combinarnos con la industria cañera (...) y llevar a cabo un programa de
etanol en México en los próximos años que nos permita reducir los
índices de contaminación, mejorar la salud de los mexicanos y (lograr)
un precio más barato" en las gasolinas, detalló.
Fox ha procurado demostrar a
Lula que este esquema es conveniente para ambas partes. Con la
tecnología brasilera PEMEX podrá perforar a un precio mucho más barato y
tener más recursos para el desarrollo económico de la Nación; y Brasil
contará con un proveedor adicional de hidrocarburos para sustentar su
plan de desarrollo industrial.
Tenemos más del 80% de nuestro
territorio sin explorar y los estudios geológicos en el Golfo de México
señalan que el potencial es muy grande.
Problema por
el dominio
El problema es que cada día que
pasa EE.UU. y Cuba toman ventaja. Las reservas de hidrocarburos son una
laguna debajo del mar, muy profunda, que si se perfora en cualquier
parte puede ser extraída íntegramente, lo que en México se conoce como
el “efecto popote", en alusión a la pajita para sorber refrescos.
México es consciente que el
primero que instale su proyecto de extracción sacará todo el petróleo,
por lo que el Gobierno se apresuró lanzar su programa de perforaciones
en aguas profundas del Golfo de México a fines de junio.
Acuerdo
con Bolivia
México tiene reservas probadas de gas de 20,7 billones de pies cúbicos,
pero debido a la falta de inversiones importa gas a altos precios
desde Estados Unidos, país que también es importador de este combustible
y que lo revende más caro.
El Gobierno de México, suscribió
un memorando de entendimiento con Bolivia sobre el asunto. El proyecto
implica instalar plantas regasificadoras en la costa, adonde llegaría el
combustible líquido (gas natural licuado) para luego volver a
transformarse en gas y distribuirse al resto del país a través de
gasoductos.
Polo
Petroquímico
Para reducir la dependencia
externa, PEMEX también ha lanzado un proyecto de construcción de un
complejo petroquímico en conjunto con inversionistas privados denominado
"Fénix", cuya inversión ascendería a unos 2.600 millones de dólares.
La operación de esta planta
permitirá a Pemex reducir anualmente importaciones de estos productos
por valor de unos 2.500 millones de dólares.
Fuerte
demanda
En el año 2000, México contaba
con una capacidad de generación eléctrica de 35 mil megavatios y que,
gracias a la inversión del actual Gobierno, la cifra creció a 50 mil
este año. Aunque la cifra alcanzada es "impresionante", hay que tomar
las medidas necesarias para acompañar el crecimiento de la demanda de
energía, tanto eléctrica como de gasolina, y que crece entre un 5% y 6%
anual, respectivamente.
Para el Presidente
Fox
"no es suficiente que garanticemos el abasto de energía a precios
competitivos, para movilizar la economía nacional que debemos de
asegurar para el futuro. Debemos asegurar un futuro energético para las
próximas generaciones. Esta es responsabilidad de todas y de todos los
mexicanos.
El Gobierno ha realizado, entonces, un esfuerzo para impulsar la
inversión, al grado tal que la inversión pública crece de manera
importante ya en estos momentos, particularmente nos hemos preocupado
con un presupuesto limitado, un presupuesto que escasamente ha crecido,
como ha sido el caso de la economía nacional.
Hay, pues, energía en el país, hay talento y hay recursos humanos; hay
mercado de capitales para apoyar las inversiones de ustedes. Por tanto,
es el momento de invertir, es el momento de hacer nuestra tarea juntos".
"La tarea nuestra es remover obstáculos, la tarea nuestra es facilitar
la inversión y el crecimiento; la tarea nuestra es proporcionar
estabilidad, certidumbre, mercado de capitales, financiamiento para
apoyar la tarea de invertir, de crecer y de generar empleos en nuestro
país, renglón importante y estratégico".