PRESIDENTE BUSH: Gracias por la cálida bienvenida. Es un honor para mí
visitar la Universidad de Defensa Nacional (National Defense University).
Durante casi un siglo, los académicos y estudiantes aquí han ayudado a
preparar a los Estados Unidos para las amenazas cambiantes de nuestra
seguridad nacional. Hoy, los hombres y mujeres de nuestra National Defense
University ayudan a formular estrategias, con las cuales estamos librando y
ganando la guerra contra el terrorismo. Su Centro de Investigación contra la
Proliferación (Center for Counterproliferation Research) y sus otros
institutos e instituciones de educación superior proporcionan un entendimiento
vital de los peligros de la nueva era. Quiero darle las gracias a cada uno de
ustedes por dedicar su talento y su energía al servicio de nuestra gran
nación.
Quiero darle las gracias al General Michael Dunn
por invitarme aquí. Yo solía correr por su instalación regularmente. Luego mi
edad me afectó. (Risas.) Le agradezco al Embajador Wolfgang Ischinger de
Alemania. Señor Embajador, gracias por estar hoy aquí. Veo con nosotros a mi
amigo, George Shultz, un distinguido funcionario público y verdadero patriota.
George, gracias por asistir; y Charlotte, es un gusto verla. Es un honor tan
grande para mí que Dick Lugar esté hoy aquí con nosotros. Senador, aprecio que
se dé el tiempo y gracias por traer al Senador Saxby Chambliss con usted,
también. Les agradezco a los veteranos que están aquí y a aquellos en servicio
activo. Gracias por permitirme venir.
El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos y el
mundo fueron testigos de un nuevo tipo de guerra. Vimos el gran daño que una
red apátrida podía infligir a nuestro país, asesinos armados con navajas para
cortar cajas, gas de defensa personal y 19 boletos de avión. Aquellos ataques
también sugirieron la posibilidad de peligros aún peores -- de otras armas en
manos de otros hombres. La mayor amenaza ante la humanidad hoy es la
posibilidad de un ataque secreto y repentino con armas químicas o biológicas o
radiológicas o nucleares.
En el pasado, los enemigos de los Estados Unidos
requerían de ejércitos masivos y grandes armadas, poderosas fuerzas aéreas
para poner a nuestra nación, nuestro pueblo, nuestros amigos y aliados en
peligro. En la Guerra Fría, los estadounidenses vivieron bajo la amenaza de
las armas de destrucción masiva, pero creyeron que las fuerzas disuasivas
hacían de esas armas el último recurso. Lo que ha cambiado en el siglo XXI es
que, en manos de terroristas, las armas de destrucción masiva serían el último
recurso - el medio preferido para promover su ideología de suicidio y
asesinato aleatorio. Estas terribles armas se están haciendo más fáciles de
adquirir, construir, esconder y transportar. Armados con un solo frasco de
agente biológico o una sola arma nuclear, pequeños grupos de fanáticos o
estados fracasados podrían obtener el poder para amenazar a las grandes
naciones, amenazar la paz del mundo.
Estados Unidos y todo el mundo civilizado
enfrentarán esta amenaza durante muchas décadas. Debemos enfrentar el peligro
con los ojos abiertos y determinación infalible. Aclaré para todos la política
de esta nación: Estados Unidos no permitirá que los terroristas y los
regímenes peligrosos nos amenacen con las armas más mortíferas del mundo.
(Aplausos.)
Cumplir con este deber ha requerido cambios de
manera de pensar y estrategia. Las doctrinas concebidas para refrenar a los
imperios, disuadir a los estados agresivos y vencer a los ejércitos masivos no
pueden protegernos plenamente de esta nueva amenaza. Estados Unidos enfrenta
la posibilidad de que un ataque catastrófico con misiles balísticos armados
con armamentos de destrucción masiva. Es por eso que estamos desarrollando y
desplegando defensas para proteger a nuestro pueblo. La mejor inteligencia es
necesaria para ganar la guerra contra el terrorismo y detener la
proliferación. Es por eso que he creado una comisión para que examine nuestra
capacidad de inteligencia y recomiende maneras de mejorar y adaptarlos para
detectar amenazas nuevas y emergentes.
Estamos decididos a enfrentar dichas amenazas de
raíz. Detendremos la adquisición o construcción de esas armas. Bloquearemos su
transferencia. Prevendremos su uso. Una fuente de tales armas son los
regímenes peligrosos y herméticos que construyen armas de destrucción masiva
para intimidar a sus vecinos y forzar su influencia en el mundo. Estas
naciones representan desafíos diferentes; requieren estrategias diferentes.
El antiguo dictador de Iraq poseía y usó armas de
destrucción masiva contra su propio pueblo. Durante 12 años, desafió la
voluntad de la comunidad internacional. Rehusó deponer las armas o dar cuenta
de sus armas y programas ilegales. Dudó nuestra determinación de cumplir con
nuestra palabra -- y ahora he sienta en una celda, mientras que su país avanza
hacia un futuro democrático. (Aplausos.)
Al este de Iraq, el gobierno de Irán está renuente
a abandonar un programa de enriquecimiento de uranio capaz de producir
materiales para las armas nucleares. Los Estados Unidos trabaja con nuestros
aliados y el Organismo Internacional de Energía Atómica para garantizar que
Irán cumpla con sus compromisos y no desarrolle armas nucleares. (Aplausos.)
En el Pacífico, Corea del Norte has desafiado
al mundo, ha sometido a prueba los misiles balísticos de largo alcance,
admitido que posee armas nucleares y ahora amenaza con construir más. Junto
con nuestros aliados en Asia, Estados Unidos insiste que Corea del Norte
desmantele sus programas nucleares de manera completa, verificable e
irreversible.
Estados Unidos ha señalado estas amenazas
consistentemente a la atención de los organismos internacionales. Estamos
utilizando todos los medios diplomáticos para responder a ellos. Por mi parte,
continuar hablando claramente sobre estas amenazas. Continuaré instando al
mundo a que afronte estos peligros y acabe con ellos. (Aplausos.)
En años recientes, también se ha hecho evidente
otro camino a la proliferación. Estados Unidos y otras naciones están
enterándose más de los operativos del mercado negro que tratan con equipos y
pericia relacionada con las armas de destrucción masiva. A estos comerciantes
los motiva la avaricia, el fanatismo o ambos. Encuentran clientes deseosos
entre los regímenes al margen de ley, que pagan millones por las partes y los
planes que necesitan para acelerar sus programas de armamentos. Y con la
tecnología y pericia mortífera que hay en el mercado, existe la terrible
posibilidad de que los grupos terroristas obtengan las armas máximas que más
desean.
El alcance y la sofisticación de tales redes pueden
verse en el caso de un hombre llamado Abdul Qadeer Khan. Esta es la historia
que conocemos hasta ahora.
A. Q. Khan es conocido por todo el mundo como el
padre del programa de armas nucleares de Pakistán. Lo que no se conocía
públicamente hasta ahora es que también dirigía una extensa red internacional
a favor de la proliferación de tecnología y conocimientos nucleares.
Durante decenios, el señor Khan estuvo en la
planilla del gobierno de Pakistán, ganando un sueldo modesto. Sin embargo, él
y sus asociados financiaron estilos de vida fastuosos por medio de la venta de
tecnología y equipo nuclear a los regímenes al margen de la ley que van desde
el Norte de África hasta la Península de Corea.
El propio A. Q. Khan operaba mayormente desde
Pakistán. Se desempeñó como el director de la red, su cerebro científico
principal, como también su vendedor principal. Durante la última década, hizo
viajes frecuentes para consultar con sus clientes y venderles su pericia. Él y
sus asociados vendieron los diseños de centrifugadoras para enriquecer uranio,
como también un diseño nuclear robado del gobierno de Pakistán. La red vendió
hexafluoruro de uranio, el gas que el proceso centrífugo puede transformar en
uranio enriquecido para las bombas nucleares. Khan y sus asociados les
proporcionaros a Irán y Libia y Corea del Norte los diseños de las antiguas
centrifugadoras de Pakistán, como también los diseños de modelos más avanzados
y eficientes. La red también les proporcionó a esos países los componentes, y
en algunos casos, las centrifugadoras completas.
Para aumentar sus utilidades, Khan y sus
asociados utilizaron una fábrica en Malasia para fabricar las partes clave
para las centrifugadoras. Otras partes necesarias fueron compradas por medio
de operativos de la red, radicados en Europa, el Medio Oriente y África. Estos
agentes de adquisición veían el tráfico de tecnología como un atajo hacia la
riqueza personal y crearon empresas de fachada para engañar a las firmas
legítimas para que les vendiesen materiales estrictamente controlados.
El subalterno de Khan - un hombre llamado B.S.A.
Tahir - dirigía SMB Computers, un negocio en Dubai. Tahir utilizó esa compañía
de computadoras como fachada para las actividades de proliferación de la red
de A. Q. Khan. Tahir se desempeñaba tanto como el funcionario financiero
principal de la red como el encargado de lavar dinero. También era su agente
de transporte y utilizaba su firma de computadoras como un frente para el
traslado de partes de centrifugadoras a diversos clientes. Tahir dirigía la
instalación de Malasia para producir estas partes basadas en diseños
pakistaníes y luego ordenaba que la instalación enviara los componentes a
Dubai. Tahir también hacia los arreglos para que las partes adquiridas por
otros agentes de adquisición de Europa pasaran por Dubai para ser enviadas a
otros clientes.
Este cuadro de la red Khan fue armado durante
varios años por agentes de inteligencia estadounidenses y británicos. Nuestros
servicios de inteligencia gradualmente descubrieron el alcance de esta red e
identificaron a sus expertos y agentes clave, y sus personas encargadas de sus
finanzas. Los operativos siguieron sus transacciones, identificaron el alcance
de sus operaciones. Vigilaron los viajes de A. Q. Khan y sus asociados de más
categoría. Siguieron a los miembros de la red por todo el mundo, grabaron sus
conversaciones, penetraron sus operaciones, descubrimos sus secretos. Este
trabajo involucraba mucho riesgo y todos los estadounidenses pueden estar
agradecidos por los arduos esfuerzos y la dedicación de nuestros excelentes
profesionales de inteligencia. (Aplausos.)
Los gobiernos de todo el mundo trabajaron
estrechamente con nosotros para desenmarañar la red de Khan y poner fin a su
empresa criminal. A. Q. Khan ha confesado sus crímenes y sus asociados
principales están fuera de circulación. El gobierno de Pakistán está
interrogando a los miembros de la red y enterándose de detalles críticos que
los ayudarán a prevenir que vuelva a suceder. El Presidente Musharraf ha
prometido compartir toda la información de la que se entere sobre la red de
Khan y nos ha asegurado que su país nunca volverá a ser una fuente de
proliferación.
El señor Tahir está en Malasia, donde las
autoridades están investigando sus actividades. Las autoridades de Malasia nos
han asegurado que la fábrica de la red ya no se usa para producir partes de
centrifugadoras. Otros miembros de la red siguen fugados. Uno por uno, serán
encontrados y sus carreras en el tráfico de armas se llevará a su fin.
Como resultado de nuestra penetración de la red,
los servicios de inteligencia estadounidense y británico identificaron un
envío de partes avanzadas de centrifugadora a la instalación de Malasia.
Seguimos el envío de estas partes a Dubai y observamos cómo era transferido de
la red al BBC China, un buque alemán. Después de que el barco pasó por el
Canal de Suez, camino a Libia, fue detenido por las autoridades alemanas e
italianas. Encontraron varios contenedores, cada uno de ellos de 40 pies de
largo, listados en el manifiesto del buque como "partes usadas de
maquinaria". En realidad, estos contenedores estaban llenos de partes de
centrifugadoras sofisticadas.
La intercepción del BBC China sucedió mientras las
autoridades de Libia, Gran Bretaña y Estados Unidos hablaban sobre la
posibilidad de que Libia pusiera fin a sus programas de armas de destrucción
masiva. Estados Unidos y Gran Bretaña confrontaron a los funcionarios libios
con sus pruebas de un programa nuclear activo e ilegal. Hace dos meses, el
líder de Libia voluntariamente acordó acabar con sus programas de armas
nucleares y químicas, no tratar de procurar armas biológicas y permitir
inspecciones minuciosas por el Organismo Internacional de Energía Atómica y la
Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. Ahora trabajamos
conjuntamente con estos organismos y con el Reino Unido para ayudar al
gobierno de Libia a desmantelar estos programas y eliminar todos los
materiales peligrosos.
El Coronel Qadhafi tomó la decisión correcta y el
mundo será más seguro una vez que se cumpla con su compromiso. Esperamos que
otros regímenes sigan su ejemplo. Abandonar esfuerzos por obtener armas
ilegales puede llevar a relaciones mejores con los Estados Unidos y otras
naciones libres. Continuar tratando de conseguir dichas armas no resultará en
seguridad ni prestigio internacional, sino solamente en aislamiento político,
dificultades económicas y otras consecuencias no deseadas. (Aplausos.)
Sabemos que Libia no era el único cliente de
la red Khan. Otros países expresaron mucho interés en sus servicios. Estos
regímenes y otros agentes de la proliferación como Khan deben saber: Nosotros
y nuestros amigos estamos decididos a proteger a nuestros pueblos y al mundo
de la proliferación. (Aplausos.)
Desbaratar esta red es un éxito importante en un
esfuerzo de gran envergadura para detener la proliferación de armas terribles.
Estamos ajustando nuestras estrategias a las amenazas de una nueva era.
Estados Unidos y las naciones de Australia, Francia y Alemania, Italia y
Japón, Holanda, Polonia, Portugal, España y el Reino Unido han lanzado la
Iniciativa de la Seguridad contra la Proliferación (Proliferation Security
Initiative) para interceptar materiales letales en tránsito. Nuestras naciones
están compartiendo informaciones de inteligencia, siguiendo cargamentos
internacionales sospechosos, realizando ejercicios militares conjuntos.
Estamos preparados a registrar aviones y barcos, confiscar armas y misiles y
equipo que genera inquietud sobre la proliferación, tal como lo hicimos al
detener un cargamento peligroso en el BBC China antes de que llegara a Libia.
Tres gobiernos más -- Canadá y Singapur y Noruega - participarán en esta
iniciativa. Continuaremos ampliando el grupo central de países de ISP. A
medida que ISP crezca, se les hará más difícil que nunca comerciar con armas
ilícitas a los agentes de la proliferación.
Existe consenso entre las naciones que no se
tolerará la proliferación. Sin embargo, este consenso significa poco a no ser
que se traduzca en acción. A toda nación civilizada le interesa prevenir la
proliferación de armas de destrucción masiva. Estos materiales y tecnologías,
y la gente que trafica con ellos, cruzan muchas fronteras. Para detener este
tráfico, las naciones del mundo deben ser fuertes y estar resueltas. Debemos
trabajar juntas, debemos actuar eficazmente. Hoy, anuncio siete propuestas
para afianzar los esfuerzos del mundo para detener la proliferación de armas
letales.
Primero, propongo que el trabajo de la
Proliferation Security Initiative se amplíe para abarcar más que envíos y
transferencias. Aprovechando las herramientas que hemos desarrollado para
combatir a los terroristas, podemos tomar medidas directas contra las redes de
proliferación. Necesitamos más cooperación no sólo entre los servicios de
inteligencia y militares, sino también de policía. Los participantes en la ISP
y otras naciones dispuestas deben usar la Interpol y todos los otros medios
para llevar ante la justicia a aquellos que trafican armas mortíferas, para
cerrar sus laboratorios, para confiscar sus materiales, para congelar sus
activos. Debemos actuar con cada pista. Encontraremos a los intermediarios,
los proveedores y los compradores. Nuestro mensaje a los agentes de la
proliferación debe ser coherente y debe ser claro: Los encontraremos y no
descansaremos hasta que sean detenidos. (Aplausos.)
En segundo lugar, hago un llamamiento a todas
las naciones para que hagan más estrictas las leyes y los controles
internacionales que rigen la proliferación. En la ONU el pasado otoño, propuse
una nueva resolución del Consejo de Seguridad que requiera que todos los
estados criminalicen la proliferación, adopten controles estrictos de las
exportaciones y protejan todos los materiales peligrosos dentro de sus
fronteras. El Consejo de Seguridad debe aprobar esta propuesta rápidamente. Y
cuando lo haga, Estados Unidos estará listo para ayudar a otros gobiernos a
redactar y hacer cumplir leyes nuevas que nos ayudarán a lidiar con la
proliferación.
En tercer lugar, propongo que extendamos nuestros
esfuerzos para mantener los armamentos de la Guerra Fría y otros materiales
peligrosos fuera de las manos indebidas. En el 1991, el Congreso aprobó la ley
Nunn- Lugar. El Senador Lugar tenía una visión clara, junto con el Senador
Nunn, sobre qué hacer con la antigua Unión Soviética. Conforme a su programa,
estamos ayudando a los antiguos estados soviéticos a encontrar empleos
productivos para los antiguos científicos de armamentos. Estamos
desmantelando, destruyendo y protegiendo las armas y los materiales que quedan
del arsenal soviético de armas de destrucción masiva. Tenemos más trabajo que
hacer allí.
Y como resultado de la Cumbre de los G-8 del 2002,
acordamos proporcionar $20,000 millones durante 10 años - la mitad de los
Estados Unidos - para apoyar tales programas. Debemos extender esta
cooperación a otras partes del mundo. Contrataremos [sic] a científicos y
técnicos de armas de destrucción masiva en países como Iraq y Libia.
Ayudaremos a las naciones a poner fin al uso de uranio de calidad de armas en
los reactores de investigación. Insto a más naciones a que contribuyan a estos
esfuerzos. Las naciones del mundo debemos hacer todo lo que podamos para
proteger y eliminar los materiales nucleares y químicos y biológicos y
radiológicos.
Al seguir y destruir a estas redes, también
debemos prevenir que los gobiernos desarrollen armas nucleares usando
pretextos falsos. El Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares
(Nuclear Non-Proliferation Treaty) fue concebido hace más de 30 años para
prevenir la proliferación de armas nucleares fuera de los países que ya las
poseían. Conforme a este tratado, los estados nucleares acordaron ayudar a los
estados no nucleares a desarrollar energía atómica pacífica si renunciaba al
desarrollo de las armas nucleares. Pero el tratado tenía una laguna que ha
sido explotada por países como Corea del Norte e Irán. Se permite que estos
regímenes produzcan materiales nucleares que pueden utilizarse para construir
bombas al amparo de los programas nucleares civiles.
Entonces hoy, como cuarta medida, propongo una
manera de acabar con esa laguna. El mundo debe crear un sistema seguro y
ordenado para que las plantas nucleares civiles operen sin contribuir al
peligro de la proliferación de armas. Los principales expertos nucleares del
mundo deben garantizar que los países tengan acceso seguro por un costo
razonable al combustible para los reactores civiles, siempre que dichos países
renuncien al enriquecimiento y el reprocesado. El enriquecimiento y el
reprocesado no son necesarios para las naciones que procuran aprovechar la
energía nuclear para fines pacíficos.
Las 40 naciones del Grupo de Suministradores
Nucleares (Nuclear Suppliers Group) deben rehusar vender equipo y tecnología
de enriquecimiento y reprocesado a cualquier país que no posee ya plantas
completas y en operación de enriquecimiento y reprocesado. (Aplausos.) Esta
medida prevendrá que los estados nuevos desarrollen los medios para producir
material fisionable para las bombas nucleares. No se debe permitir que los
agentes de la proliferación manipulen cínicamente el TNP para adquirir el
material y la infraestructura necesarios para fabricar armas ilegales.
Para que las normas internacionales sean eficaces,
deben aplicarse. Es la responsabilidad del Organismo Internacional de Energía
Atómica descubrir las actividades nucleares prohibidas en todo el mundo y
reportar dichas violaciones al Consejo de Seguridad de la ONU. Debemos
asegurarnos de que el OIEA cuente con todas las herramientas que necesita para
cumplir con su mandato esencial. Estados Unidos y otras naciones apoyan lo que
se denomina el Protocolo Adicional, que requiere que los países declaren una
gran variedad de actividades e instalaciones nucleares, y permite que el OIEA
inspeccione dichas instalaciones.
Como quinto paso, propongo que para el próximo año,
solamente se permita a los países que han suscrito el Protocolo Internacional
importar el equipo para los programas nucleares civiles. Las naciones que
realmente desean combatir la proliferación aprobarán e implementarán el
Protocolo Adicional. He presentado el Protocolo Adicional al Senado. Insto al
Senado a que apruebe su ratificación inmediatamente.
También debemos asegurar que el OIEA esté
organizado de manera que pueda tomar medidas cuando se requieran medidas.
Entonces, como sexto paso, propongo la creación de un comité especial de la
Junta del OIEA que se concentre intensamente en las protecciones y la
verificación. Este comité, compuesto por los gobiernos activos en la OIEA,
mejorará la capacidad de la OIEA de velar porque las naciones cumplan con sus
obligaciones internacionales.
Y para concluir, actualmente se permite que los
países bajo investigación por violar las obligaciones de no-proliferación
nuclear sean parte de la Junta de Gobernadores de la OIEA. Por ejemplo, Irán -
un país que se sospecha que mantiene un programa extenso de armas nucleares -
recientemente concluyó un periodo de dos años en la junta. Permitir que los
quebrantadores potenciales sean parte de la junta crea una barrera inaceptable
para la acción eficaz. No se debe permitir que ningún gobierno bajo
investigación por violaciones de proliferación sea parte de la Junta de
Gobernadores de la OIEA - ni del nuevo comité extraordinario. Y cualquier
estado que actualmente sea parte de la junta y que se convierta en motivo de
una investigación debe ser suspendido de la Junta. La integridad y la misión
de la OIEA depende de este principio simple: No se debe encargar a aquellos
que violan las reglas a que hagan cumplir las reglas. (Aplausos.)
Al seguir afrontando estos desafíos, consultaremos
con nuestros amigos y aliados sobre todas estas medidas nuevas. Escucharemos
sus ideas. Juntos defenderemos la seguridad de todas las naciones y
mantendremos la paz del mundo.
Durante los últimos dos años, se ha constituido una
gran coalición para vencer el terrorismo y combatir la diseminación de armas
de destrucción masiva - los compromisos inseparables de la guerra contra el
terrorismo. Hemos mostrado que los agentes de la proliferación pueden ponerse
al descubierto y pueden detenerse. Hemos mostrado que para los regímenes que
optan por el desafío, existen consecuencias graves. El camino por delante no
es fácil, pero es claro. Procederemos como si las vidas de nuestros ciudadanos
dependieran de nuestra vigilancia, porque ese es el caso. Los terroristas y
los estados terroristas se encuentran en una carrera de armamentos de
asesinato masivo, una carrera que deben perder. (Aplausos.) Los terroristas
son ingeniosos; nosotros somos más ingeniosos. Están decididos; nosotros
debemos estar más decididos. Nunca perderemos la concentración ni la
resolución. Seremos tenaces en la defensa de las naciones libres y nos
pondremos a la altura de las difíciles exigencias de tiempos peligrosos.
Que Dios los bendiga a todos. (Aplausos.)