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Con la promesa de no
desviar ni un metro cúbico a Chile, el Gobierno de la Argentina anunció
ayer que decidió comprar 10 millones de metros cúbicos de gas natural
por día a Bolivia -en una primera etapa- a partir de 2006 para
satisfacer una demanda que crece vertiginosamente en las provincias
asentadas al noreste.
La decisión fue
comunicada por Cristian Folgar, subsecretario de Combustibles de la
Secretaría de Energía del Ministerio de Planificación Federal de la
Argentina después de una sesión reservada que mantuvo por algunas horas
con el ministro de Minas e Hidrocarburos de Bolivia, Álvaro Ríos.
"Queremos
complementarnos, no competir con Bolivia, buscamos gasificar las
provincias argentinas que aún faltan y este es un desafío muy grande, un
esfuerzo", declaró Folgar. Por su parte, el ministro de Minas e
Hidrocarburos de Bolivia, Álvaro Ríos, afirmó que la decisión del
Gobierno argentino de comprar gas a Bolivia es resultado de la carencia
de reservas que tiene y deben ser "reforzadas con reservas bolivianas y
hacer un esfuerzo común en este proyecto".
Por ahora no hay
"definiciones de precios, tenemos que avanzar en la medida que se dé",
declaró.
El gasoducto que
demandará una inversión total de 1.300 millones de dólares en dos
etapas, la primera para exportar 10 millones de metros cúbicos diarios
de gas natural por una red troncal a un costo de 750 millones de dólares
y ramales provinciales que serán habilitados con una inversión de 250
millones de dólares, comenzaría a funcionar a partir de mayo de 2006,
dijo Folgar.
La afirmación constató
con la que dio el Ministro de Minas e Hidrocarburos que habló solo de
"posibilidades" para consolidar un "mercado spot", es decir, con
volúmenes variables y susceptibles de ser modificados en función de la
necesidad y demanda que exista en el noreste argentino. Folgar confesó
que el proyecto busca alimentar con gas al menos tres provincias que
tienen en el norte: Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa y el
Chaco. "Estamos avanzando claramente" en la integración binacional en
función de instrucciones precisas que impartieron en Montevideo los
presidentes de Bolivia Carlos Mesa y de la Argentina Néstor Kirchner.
La alianza comercial se selló con la
visita de una misión especial del Gobierno argentino, encabezada por el
ministro de Planificación Federal, Julio de Vido a La Paz. . "La
voluntad es que el gasoducto sea iniciado a mediados de este año y entre
en operación el 2006 para transportar diez millones de pies cúbicos
diarios de gas natural y crezca a su plena capacidad de treinta millones
de pies cúbicos diarios, en el 2010", precisó De Vido.
A su vez, el ministro boliviano Ríos
explicó que el proyecto "será trabajado" a partir de hoy para lograr un
socio productor de hidrocarburos en Bolivia que sea parte del negocio
energético. "Esta es una iniciativa de Estado a Estado, donde vamos a
involucrar al sector privado, en la que se busca complementar la demanda
potencial de gas natural de Argentina y las reservas que posee Bolivia",
dijo Ríos, quien hace pocos días logró similar alianza con México.
El ministro boliviano aclaró que el
proyecto está supeditado a la "decisión soberana" que adoptará la
población local por vía de un referéndum, dentro de aproximadamente tres
meses.
El plan argentino, denominado Gasoducto
del Norte Argentino (GNA), pretende abastecer de energía a las
provincias Chaco, Formosa, Santa Fe, Misiones, Salta, Corrientes y Entre
Ríos, además del área industrial del norte de Buenos Aires.
De Vido adelantó el interés de su país de
convertirse en intermediario de la demanda del gas natural boliviano en
Paraguay, hacia donde se planea extender el gasoducto, de más de 1.500
kilómetros de longitud.
El ministro argentino señaló que el ducto
costará 1.024 millones de dólares, inversión que se elevará en 700
millones por el desarrollo de los pozos proveedores en territorio
boliviano, y otros 250 millones por los ramales que serán requeridos en
el futuro inmediato.
El consorcio Techint se comprometió a
realizar la inversión en la Argentina.
Bolivia, que posee reservas por 54,9
millones de pies cúbicos de gas natural, exporta actualmente unos 14
millones de metros cúbicos de gas natural a Brasil, en base a un acuerdo
alcanzado en julio de 1999, y una cantidad menor al mercado argentino,
desde enero de 2003.
Conforme estaba previsto, las autoridades
argentinas se han comprometido a transferir su experiencia en la
instalación de gas domiciliario y su utilización como combustible para
vehículos, dos iniciativas que el Estado boliviano ha comenzado a
ejecutar en el país.
Sin
embargo, hay proyectos que quieren aprovechar el excedente que permite
la inyección de gas boliviano.
Por ejemplo, el consorcio GasAtacama,
dueño de uno de los dos gasoductos del Noroeste que exportan gas
argentino a Chile, prevé invertir 25 millones de dólares para elevar
la capacidad de transporte del ducto.
"Hoy esa
capacidad es de 8,5 millones de metros cúbicos diarios (m3/día), pero
sólo se están transportando 3 millones de m3/día. El desembolso va a
destinarse a construir nuevas estaciones de compresión, la mayoría de
ellas del lado argentino, que permitirán inyectar más gas y que éste
pueda elevarse hasta los 3.000 metros de altura, para salvar la Puna",
explica una fuente local del grupo.
El año pasado, de la mano de sus negocios de gas y generación eléctrica,
GasAtacama sumó ventas por u$s 180 millones y obtuvo ganancias por u$s
18 millones. En el consorcio son socios la española Endesa y la
estadounidense CMS Energy, cada una con el 50% de las acciones.
Ahora, sin embargo, buscan montar nueva infraestructura para sacar
provecho del crecimiento de la demanda de energía que registra el norte
chileno. En el caso del gasoducto, el desembolso supondrá la primera de
dos etapas para ampliarlo, según informó en Santiago de Chile el gerente
general de GasAtacama, Rudolf Araneda.
La obra es necesaria para garantizar el abastecimiento de gas natural
desde el yacimiento salteño de Ramos, controlado por la petrolera
argentina Pluspetrol, a un proyecto petroquímico que se emplazará en la
II Región chilena. Allí, la empresa trasandina Enaex prevé montar una
planta para producir amoníaco, con una inversión de u$s 120 millones en
el área de Mejillones. Cuando opere al máximo de su capacidad, ese
complejo podría demandar unos 800.000 m3/día de gas, casi el 10% de la
capacidad de transporte del gasoducto.
Del lado chileno, GasAtacama proyecta tender nuevas líneas de
transmisión eléctrica para abastecer energía a más clientes mineros este
año. El grupo, que se prepara para cotizar sus acciones en la Bolsa de
Santiago en tres años, busca elevar su participación de mercado en los
contratos de ventas de electricidad del Sistema Interconectado del Norte
Grande, y tomar entre el 25% y el 30%, frente al 24% que logró el año
pasado. |