Cuando el gigante ruso Yukos, productor del 2% del crudo mundial, anunció que podría verse obligada a suspender la extracción y exportación de petróleo para cumplir la decisión del ministerio de Justicia en su disputa por impuestos, el barril de brent alcanzó niveles sólo vistos durante la guerra del Golfo, cerrando a 39,68 dólares en Londres. Aunque, como ya se ha analizado en Gabinete On Line de ediciones anteriores, el aumento de los precios tiene múltiples motores, la crisis del gigante petrolero ruso agregó una dosis de incertidumbre a un panorama de por sí muy complicado. La empresa Yukos, que fue condenada en 2000 a pagar 3.400 millones de dólares por evasión fiscal, tiene hoy sus cuentas embargadas por el Gobierno en lo que se considera una lucha entre el poder político y los oligarcas por el control de la empresa que podría determinar su destrucción. Los gerentes de Yukos
han alertado al Gobierno que la empresa podría cerrar si era forzada a
pagar su deuda de inmediato. El Gobierno no ha contestado a una carta
enviada por los directivos a las autoridades del Kremlin, solicitando tiempo
para abonar el reclamo y facilidades para vender propiedades y bienes
congelados pero aumentó las
retenciones alas exportaciones de petróleo a una cifra récord de u$s 69,9
por tonelada de petróleo. Los especialistas interpretan que existe un serio interés del Kremlin para que el estado retome el control de la empresa, idea que parece alentada por Putin. Alexei Khalioulline, de Morgan Stanley, habla de una posible re-nacionalización: 'Al contrario de lo que ocurre con las pequeñas empresas, en los sectores estratégicos (como el gas y el petróleo), se tiende hacia la propiedad estatal'. Zsolt Papp, de ABN-Amro, matiza que 'aunque no necesariamente haya una intención de re-nacionalizar, podrían estar buscando líderes empresariales más obedientes al poder político'. Lo cierto es que estos casos ventilados en las cortes han disparado los temores dentro del Rusia y en Europa acerca de la idea de que en realidad el Gobierno de Putin intenta recuperar para el Estado los recursos petroleros y gasíferos y las compañías vendidas durante los '90. Putin ha tratado de "despegar" al Gobierno de las acusaciones de influir en el sistema de justicia del país, diciendo que es una decisión que deberá adoptar la corte sobre la compañía y que eso es "un asunto completamente diferente".
También el Gobierno ruso aprobó un amplio plan de
privatizaciones para el año 2005, donde se incluyó el holding estatal de
comunicaciones Svyazinvest. "En nuestras circunstancias -dijo Putin a los líderes empresarios de Rusia- cualquier caso criminal que involucre los negocios dispara preocupación y alarma, porque la pregunta que surge es ¿podría esto conducirnos a un retorno al pasado?". Vladimir Putin al ser consultado sobre el particular dijo que "no quería tocar el tema en profundidad porque cualquier cosa que diga puede ser interpretada positiva o negativamente en forma indistinta" pero sostuvo que ha salido a contrarrestar las versiones de un derrumbe asegurando que "el Gobierno no está procurando la bancarrota de la empresa y que, por el contrario, es interés del Estado prevenir un eventual colapso de la compañía".
Los más alarmados por el escándalo de Yukos fueron los
chinos, ya la empresa es una de las principales suministradoras del
país con contratos firmados para entregar 6,4 millones de toneladas de petróleo este año, 8,5 en 2005
y 15 millones en 2006.
China, segundo importador de petróleo del mundo,
comenzó en mayo pasado la construcción de sus primeras reservas de petróleo,
que proporcionarán a este país una autonomía de 90 días para 2015.
La Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC),
recibe 420.000 toneladas mensuales de Yukos, había amenazado incluso con
acudir a los tribunales para exigir una compensación, en caso de que la
petrolera rusa incumpliera con sus acuerdos de suministro.
Pero el Gobierno ruso, aseguró que incrementará el
suministro de petróleo de las 6,4 millones de toneladas actuales a 7
millones", señaló en China Guennadi Fadéyev, presidente de la Compañía de
Ferrocarriles de Rusia.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, intentará
despejar los nubarrones que se ciernen sobre la cooperación energética entre
ambos países durante su visita oficial a Rusia en la segunda mitad de este
año ya que existe una seria disputa con Japón por este petróleo.
Yukos, una petrolera estatal deficitaria, fue vendida en un 78% al banco Menatep, propiedad de Mijaíl Jodorkovski, en 1995. El ex presidente -que compareció ante el juez junto con el otro ex accionista mayoritario, Platon Lebedev, en su proceso por delito fiscal- gozó del favor del Kremlin hasta que se supo que Menatep financiaba a grupos opositores. Laila Kardoucke, de Schroders, ve en la persecución judicial una forma de reducir la influencia política de Jodorkovski. El anuncio del ministerio de Justicia sobre una posible venta de Yuganskneftegaz, la principal filial de Yukos, redujo su cotización un 21%. Kardouche cree que fue una medida del Kremlin para reducir el valor de la inversión de Menatep, al establecer la ley que para pagar la deuda fiscal primero deberían venderse todos los activos líquidos de la compañía y sólo después los productivos.
Yukos extrae 1,7 millones de barriles diarios, de los
que exporta 75% y con ello influye en el mercado internacional del crudo.
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