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EDITORIAL
EL
VERDADERO DESAFÍO
Por
Carlos José Aga
Se ha confirmado
estadísticamente que debido
al impacto de la
crisis energética, el Producto Bruto Interno (PBI) cayó 1,5% en abril
con relación a marzo. Fue la primera caída intermensual en 19 meses,
desde agosto del 2002, según los datos que difundió el INDEC.
"La caída de abril
tuvo que ver con la crisis energética, que se hizo sentir especialmente
en la segunda quincena de abril y en la primera de mayo", sostuvo el
ministro Roberto Lavagna.
El director de Política
Macroeconómica del Ministerio de Economía, José Luis Maia, admitió que
existe una "desaceleración" en los índices de recuperación del PBI.
Señaló que "la economía está desacelerando el crecimiento y
supuestamente va a seguir manteniendo tasas de crecimiento, pero no tan
importantes".
"La
economía argentina tenía una importante brecha entre el PBI potencial y
el PBI real en cada trimestre, producto de la crisis, porque había una
importante capacidad ociosa y un desempleo alto", consideró.
En este sentido, indicó que "a medida que se recupera la economía esa
brecha se va cerrando porque estamos más cerca de cerrarla, y es natural
que haya una desaceleración del crecimiento".
La industria
energética cerró, antes que muchas otras, esa "brecha" cuando se puso de
manifiesto la restricción en el abastecimiento de gas.
Esto confirma que pueden presentarse cuellos de botella similares
en aquellos sectores que necesiten de nuevas inversiones para seguir
creciendo.
Un informe
especializado publicado por el Centro de Estudios Bonaerenses Argentina
(CEB) advierte que "si Argentina no logra mantener un alto
nivel de crecimiento económico sostenido y una pronta reapertura de los
mercados de capitales internacionales, volvería a enfrentar una crisis
financiera en los próximos años".
Para lograr la
consolidación
de los
incipientes progresos que han ocurrido durante el último año, y
convertir la recuperación en un proceso de desarrollo autosostenido,
es imprescindible perentoriamente incrementar
los niveles de inversión del sector privado y también del público.
Por ejemplo, en el
sector de generación de electricidad, considerando escenarios más
conservadores en materia de demanda, existe la necesidad de incorporar
1800 MW en los próximos 6 a 7 años, realizar programas de extensión de
la vida útil de plantas térmicas y nucleares y concretar las obras
anunciadas en el plan energético.
En caso de
persistir la ausencia de incorporación de potencia en el MEM, hacia el
mediano plazo comenzarían a manifestarse dificultades serias en el
abastecimiento de la demanda; en términos sencillos significa una crisis
energética de gran envergadura que nos devolverá, vía la reducción del
crecimiento económico, al sendero de la crisis financiera de la que, en
realidad, aun no hemos salido.
Para que evitar
la repetición del ciclo nefasto, hay que restaurar la confianza en el
país y en su proyección futura. Los datos difundidos sobre dinero de
argentinos en el exterior, nos muestran que la confianza primigenia que
debemos recuperar es la de los propios ciudadanos argentinos.
El papel de las
instituciones de gobierno es fundamental en este campo, ya que el país requiere
con urgencia tranquilidad política, restablecimiento del orden y la
seguridad jurídica, introducción de reformas que mejoren las
instituciones y una eficiente reinserción internacional.
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