Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino" Año XXi

30 de Junio de 2004   

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Los Problemas de la OPEP

Por Javier Blas

La última vez que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reunió en Beirut (Líbano), en 1972, sus decisiones apenas afectaban aún al mercado.

Un año después, en 1973, el cartel saltó a los titulares, al decretar el primer y dramático incremento de precios que desencadenó la crisis del petróleo. Desde entonces, la OPEP, de una u otra forma, ha controlado los precios; al menos, hasta esta semana. Cuando la OPEP se reúna mañana en Beirut enfrentará problemas que la desbordan. Sobre todo, el pánico del mercado a un atentado contra la industria petrolera saudí. Estos son los condicionantes de la cumbre.

Geopolítica: Oriente Próximo no vive su etapa más turbulenta; pero por primera vez la crisis afecta de lleno a Arabia Saudí, el mayor productor mundial de petróleo, en lugar de Irán o Irak. El reino se ha visto sacudido por cinco atentados en lo que va de año; de ellos, dos han apuntado directamente contra la industria petrolera, causando la muerte de cinco ingenieros suizos en Yanbu (costa del mar Rojo) a principios de mayo, y de 22 extranjeros en Jobar (costa del Golfo Pérsico) el pasado fin de semana. "Las instalaciones saudíes están sujetas a un alto nivel de seguridad, pero el mercado es particularmente sensible a la situación en el país porque en este momento es el único lugar en el que existe una significativa capacidad de producción ociosa, no solo dentro de la OPEP sino en todo el mundo", Kevin Morrish, Barclays Capital.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que Riad cuenta con una capacidad ociosa de 1,5 millones de barriles diarios (mb/d), que puede alcanzar otro millón adicional en tres meses. Ese poder, que sitúa el pico de producción saudí entre 10,5 y 11 mb/d, permite al reino actuar como banco central petrolero, elevando su producción para compensar la caída del flujo en otros lugares, como ocurrió durante la última guerra de Irak. Pero un atentado en Arabia Saudí contra una instalación petrolera clave dejaría al mundo sin ese colchón. El escenario de pesadilla es que los terroristas atenten contra una instalación clave, en lugar de blancos petroleros blandos, como edificios de oficinas o complejos residenciales, como hasta ahora.

Demanda: La demanda de petróleo crecerá en 2004 a su ritmo más alto en dieciséis años, hasta 80,6 mb/d, según la AIE. Ese tirón es fruto tanto de la expansión económica mundial, que alcanzará su mayor tasa desde el pinchazo de la burbuja tecnológica, como de un cambio estructural en China e India, que demandan ahora más energía. Las previsiones apuntan que el crecimiento del consumo se moderará en 2005, pero seguirá siendo fuerte por los años venideros. De hecho, China tiene margen para subir; mientras que la demanda de crudo por habitante y año de Reino Unido se sitúa en 10,4 barriles, la de China es ahora de sólo 1,5; India baja hasta 0,6 barriles, según Barclays Capital. A corto plazo, los problemas podrían empeorar este invierno. La demanda actual es, debido a la estacionalidad, la más baja del año, pero la OPEP y el resto de productores están prácticamente bombeando tanto como pueden para satisfacerla. El próximo invierno, debido al consumo de las calefacciones, la demanda subirá casi cuatro millones de barriles con respecto a los actuales 78,7 mb/d, hasta un pico de 82,5 mb/d. El mercado se pregunta quién bombeará ese consumo adicional.

Producción: La producción fuera de la OPEP y de algunos países, como Rusia y Angola, se estancará este año, por tercer ejercicio desde 2000. Los incrementos de producción en Brasil y otros países sólo compensarán los brutales descensos que registra el mar del Norte (casi 400.000 b/d en el primer trimestre de 2004 con respecto al mismo periodo del año pasado) y Estados Unidos. En contraste, Rusia y sus antiguas repúblicas sí añadirán petróleo al mercado, al igual que Angola y Guinea Ecuatorial, pero esa tendencia también ha comenzado a frenarse. Este escenario permitirá a la OPEP ganar cuota de mercado, desde el 36% hasta el 48% en 2020.

Gasolina/Refino: En Estados Unidos no se construye una refinería desde 1972, pero desde entonces la demanda de gasolina ha crecido un 41%. Pese a que las refinerías existentes han tratado de ampliar su capacidad de destilación, la demanda superara la oferta instalada en EEUU, por lo que el país debe importar diariamente un millón de barriles. El problema se ha agravado por el fuerte crecimiento de la demanda en los últimos años (más de un 5% anual) y la balcanización del mercado de gasolina en EEUU, debido a que la composición del carburante varía de estado en estado e, incluso, de condado en condado. La obligatoriedad este año de vender una gasolina más ecológica (y de difícil fabricación) en las áreas más contaminadas, como Nueva York o California, supone que las refinerías trabajan a destajo para suplir hasta veinte tipos distintos de carburantes.

Especulación: La OPEP defiende que entre tres y cinco dólares del actual precio del petróleo procede de la especulación. Los datos del Nymex, el mercado petrolero de Nueva York, indican que la actividad especulativa allí roza niveles récord. Sin embargo, muchos analistas apuntan que los especuladores nunca marcan una tendencia, se limitan a seguirla y, ahora, simplemente están apostando que el temor a un atentado se convertirá en una realidad, llevando los precios a máximo histórico.

El cártel también paga sus errores
La urgencia y, en cierta medida, desesperación de Arabia Saudí y sus socios para enfriar el mercado supone el reconocimiento implícito de que la OPEP se equivocó este invierno cuando rebajó sus cuotas de producción de forma significativa.

El cártel, reunido en Argel en febrero, aprobó un recorte de un millón de barriles, que se sumó a otro de 900.000 barriles que había entrado en vigor en noviembre de 2003. Además, la OPEP se comprometió a reducir la sobreproducción, lo que en la práctica suponía rebajar las ventas reales en otros 1,5 mbd. En total, la cuota de la OPEP pasó del 25,4 mb/d a 23,5 mbd en seis meses.

Aunque la caída de las ventas reales fue menor, ese descenso combinado con la mayor demanda provocó una caída mayor de lo normal de los inventarios en invierno y, hasta ahora, ha impedido aumentarlos en el segundo trimestre, como suele ser habitual. El temor del cártel es que si no actúa mañana y convence al mercado de que habrá suficiente crudo para los próximos meses, los precios subirán a 50 dólares, provocando una desaceleración económica que reducirá la demanda.

Gentileza Expansión


 

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