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El Gobierno Español
“Yo quiero gerentes o responsables de empresas que sean honestos,
profesionales y defiendan los intereses de las empresas”. Con esta
elíptica crítica, el ministro de Economía, Pedro Solbes, definió el
inicio de un proceso de relevos en la presidencia de las compañías
privatizadas, secretamente planificada por el PSOE.
El
nuevo Gobierno no oculta su deseo de relevar a los
gestores de las grandes empresas que que habían sido privatizadas, en
alusión a Repsol, Endesa, Telefónica, el BBVA e Iberia.
De hecho, el propio Rodríguez Zapatero dijo en febrero —estando aún en la
oposición— que esperaba que los presidentes de las privatizadas colocados
por el PP, “los amigos de Aznar y Rato”, presentaran su dimisión si el
PSOE llegaba a La Moncloa. A su juicio, debían ser los accionistas de las
antiguas empresas públicas los que designarán a sus máximos ejecutivos
El primero en atravesar el “cambio tranquilo” fue presidente de Red
Eléctrica, Pedro Mielgo, sustituido por el ex ministro socialista, Luis
Atienza, en virtud del "peso" de la Sociedad Estatal de
Participaciones Industriales (SEPI) en la compañía.
Algunos resignados decidieron adelantarse a los sucesos. Como por ejemplo el caso del
ex presidente de Hispasat, Pedro Antonio Martín Marín; y del ex presidente
de la Sepi, Pedro Ferreras, que renunció como consejero del consorcio
aeronáutico europeo EADS-Casa.
El
relevo en la presidencia de Red Eléctrica (REE) e Hispasat pasaron sin
generar mayor alarma por los despachos de las empresas españolas
privatizadas durante el Gobierno del Partido Popular, ya que se trata de
empresas con participación del Estado y se considera que en tales casos el Gobierno puede elegir a
discreción a un ejecutivo de su agrado.
No sólo
Repsol-YPF
El
relevo en la presidencia de Repsol-YPF es el primero que se produce en una
empresa en la que el Estado no tiene ya participación alguna. El hecho cambia el escenario por completo y ha disparado
las alarmas de los más convencidos de que no habría cambios con el nuevo
Gobierno. Según la prensa española la mira se enfoca sobre dos nombres:
César Alierta, al frente de Telefónica, y Manuel Pizarro, en Endesa.
No
sólo ambos presidentes fueron nombrados, al igual que Cortina, por su
condición de afines a determinados altos cargos del PP, sino que las
empresas que dirigen tienen similitudes accionarias con Repsol. La
Caixa es la clave y está en ambas sociedades.
En
Endesa su participación se materializa exclusivamente con la posesión de
acciones, pero su posición en Telefónica es más evidente, con más de un 5%
del capital y directores en el consejo. Allí ya dejó clara su intención de
marcar una nueva pauta en esta legislatura cuando, sólo once días después
de las elecciones que dieron el poder al PSOE, compró un 1,5% de
Telefónica para igualar su poder con el BBVA.
Según los expertos españoles, la expectativa en la operadora de
comunicaciones se ha trastocado en nerviosismo debido a la
causa judicial de su presidente por la presunta utilización de información
privilegiada, que ha incluido la imposición de una cuantiosa fianza por
parte de la Justicia. Para
mitigar los recelos, Alierta se ha mostrado dispuesto a abrir las puertas
de su consejo a personas cercanas al PSOE, pero los nombramientos no han
llegado a concretarse.
El consejo
de Repsol-YPF, en el que junto a Brufau y Ricardo Fornesa, presidente de La
Caixa, se sientan también dos representantes del BBVA (dueño de un 5,5%
del capital), uno de Pemex (con otro 5%) y varios consejeros
independientes nombrados durante la etapa del Partido Popular, aceptó por
unanimidad la dimisión de Cortina, por considerarla una 'decisión
personal', según fuentes de la compañía.
Lo
cierto es que existía una historia de desencuentros entre Cortina y los máximos
responsables de La Caixa, donde no estuvo ausente la política de
Repsol-YPF en nuestra región. También hubo serios desacuerdos desde hace
cuatro años por el tema de Gas Natural y su intento de fusionarse con
Iberdrola.
La armonía se rompió
cuando se propuso el sucesor, que formuló el
consejero Gonzalo Anes. El representante del BBVA, Manuel González Cid,
decidió abstenerse, 'por ser La Caixa un competidor directo del banco en
España', y reiteró 'la excelencia de la gestión de Alfonso Cortina, así
como la de las relaciones mantenidas entre las dos instituciones'. El
banco no se opuso al nombramiento, 'dada la experiencia de Antoni Brufau
en el sector', según la nota difundida por Repsol y La Caixa.
La dimisión de Alfonso Cortina plantea la posibilidad que se produzcan
otras variaciones en la empresa y cambios en las funciones jerárquicas de
la compañía en todo el mundo.
Posibles cambios
Brufau, ya ha intentado en dos ocasiones la fusión de Gas Natural con
Iberdrola, tiene ahora las cartas suficientes como para jugar la partida
que remueva definitivamente los cimientos del sector. Ayudará a que se
produzcan cambios políticos en la
Comisión Nacional de Energía. El relevo al frente de la CNE de Pedro Meroño facilitará, según fuentes del sector, que prosperen operaciones que
hubieran sido vetadas con el Gobierno anterior.
Se descarta que habrá
fusión de Repsol-YPF con Gas Natural. Ambas son firmas complementarias, una se dedica a la
explotación y transporte y la otra a la distribución de gas, y el encaje
de las piezas se haría de forma suave. La Caixa, además, se convertiría en
el primer accionista del nuevo conglomerado con una participación cercana
al 21% y podría controlar cómodamente una compañía, que perderá su acción
de oro dentro de poco.
Este movimiento encaja perfectamente en la doctrina repetida una y otra
vez por el Gobierno español: es necesario que se creen campeones nacionales
capaces de competir en los mercados internacionales y avanzar en la
liberalización en España.
Repsol YPF tiene una capitalización bursátil de 21.200 millones de euros y
la gasista vale en el mercado 9.200 millones, por lo que la firma
resultante ocuparía la cuarta posición entre las cotizadas del Ibex 35.
Pero, según advierten los analistas, la integración de la petrolera y la
gasista aportará poco en términos de sinergias y de ahorros de costos. Por
eso, podría entrar en juego en el movimiento una tercera pieza eléctrica
que, sin duda, es Iberdrola. La eléctrica que
preside Íñigo de Oriol encaja en la estrategia de Gas Natural y de Repsol,
pues aportaría un parque generador fundamentalmente formado por energía
hidroeléctrica, eólica y ciclos combinados, que se alimentan precisamente
con gas natural.
Sobre la mesa también está Endesa. La eléctrica que preside Manuel Pizarro
y La Caixa tuvieron algunas reuniones exploratorias la pasada primavera,
pero el proyecto se quedó estancado ante el aparente desinterés del propio Antoni
Brufau.
Antoni Brufau pertenece al grupo denominado el "Senado", que
es un poderoso lobby formado por representantes empresarios y financistas
de la sociedad catalana.
Desde ERC, el secretario de política económica, Sergi de los Ríos,
manifestó su satisfacción por el nombramiento de un catalán para sustituir
a Alfonso Cortina. El dirigente republicano pidió a Brufau que ejerza de
catalán y que como presidente de Repsol traslade a Tarragona centros de
decisión de la compañía, ya que es donde tiene el centro de producción más
importante.
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