Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino" Año XXi

31 de Octubre de 2004   

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EDITORIAL

La "maldición" Argentina

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Por Carlos José Aga

 Director de Gabinete On Line

La realidad global

Una de las principales conclusiones que se pueden sacar de la actual crisis del petróleo, es que la mayoría de los países están haciendo serios esfuerzos para asegurarse la provisión de energía y así preservarse de los efectos económicos que representa la quintuplicación de los precios del hidrocarburo.

Se suma, al tema del precio y escasez, la cuestión del costo a las políticas internacionales para controlar la emisión de gases de invernadero y atenuar el cambio climático.

No hay duda que estos movimientos provocarán transformaciones aceleradas en todos los segmentos de la actividad energética, ya que se están impulsando diversas respuestas. Las grandes potencias calculan también en forma variable de los plazos para que nuevas tecnologías –inclusive de recuperación avanzada de petróleo- hagan su ingreso en la escena como herramienta de progreso y bienestar.

Un ejemplo llamativo de esta determinación lo constituye la asociación internacional en torno al proyecto de reactor de fusión nuclear ITER, del que publicamos un informe en este mismo número, y en que las principales naciones de la tierra invertirán 10.000 millones de euros para tener funcionando, dentro de 10 años, la tecnología nuclear de fusión capaz de aportar una solución global a la crisis energética y medioambiental.

Otro ejemplo en esa misma dirección, es el esfuerzo del Brasil por terminar el desarrollo de sus propios combustibles nucleares y preservar su tecnología en un marco de respeto por los tratados internacionales. Lo mismo que su vigorosa expansión para procurarse recursos energéticos en toda la región y la formidable red de gas que está programada.

Argentina

Mientras tanto en Argentina ya llevamos cuatro años sin política definida; a pesar que la sombra de la crisis nos tocó en 2004 -sin llegar a despertarnos de nuestra siesta- y se extiende sobre los próximos años. Seguimos en una discusión sobre lo que no hacemos ni dejamos hacer.

Hay que notar que esta ausencia de definición también se extiende entre un gran número de empresas del sector que han adoptado la actitud de espera y "bajo" perfil, sin asumir que también son actores esenciales de la política energética y que su falta de participación puede derivar en la adopción de decisiones muy negativas para el futuro.

Muchos esperan una “negociación salvadora” que no llega. Otros desean que la falta de seguridad jurídica que ahora los perjudica, mañana mediante acuerdos espurios, los beneficie.

Plazos extendidos

Lo cierto es que se ha estirado –una vez más- la vigencia de la Ley de Emergencia, postergando para el 2005 las discusiones sobre las renegociaciones de contratos que deberían diseñar el esquema de los servicios públicos en el futuro inmediato. Hay excepciones muy puntuales donde se perciben avances, sin que se conozcan las razones de ese trato diferencial.

Los cronogramas originales de las obras de expansión de los dos gasoductos (TGN y TGS) están superados, debido a imperdonables dilaciones para resolver los requisitos de la financiación con la consecuencia de correr los plazos para entrar en operaciones eventualmente hasta setiembre de 2005, confirmando que el próximo invierno será muy complicado y, por qué no decirlo, gravoso de superar.

También las autoridades postergaron inexplicablemente –por tercera vez- la formación del fondo para financiar la construcción de dos usinas por 1600 MW que deberían estar operativas en 2007.

En este contexto, se escuchan ciertas especulaciones que no hacen más que sumar desconcierto.

Sorpresivamente, una de las futuras autoridades de Enarsa ha dicho que la empresa intervendría en la finalización de las obras de Atucha II, una tarea que requiere de un nivel de especialización tecnológica que cuesta encontrar en el mundo.

Este nivel no se puede alcanzar ni siquiera aplicando todo el capital que el Estado asignará a la compañía (entre u$s 30 millones y u$s 40 millones para cubrir varios años) hasta que la firma tenga superávit de caja y que saldrían de una modificación del presupuesto ya que dinero para inversiones se estima que será aportado por los potenciales socios y la financiación que se consiga en el mercado.

Varias provincias han imitado a la Nación y están constituyendo empresas públicas en el área energética y minera.

El proyecto de Marco Regulatorio quedó congelado momentáneamente en el Congreso, pero no en razón de sus contenidos contraproducentes, sino como un gesto para “aceitar” las relaciones con el G7 y el FMI sobre la deuda externa.

Vivimos una ficción de aparente movimiento, mientras nos mantenemos en el statu quo más absoluto.

¿Cuál es la “maldición” argentina? ¿por qué las actividades, que en otras latitudes, se llevan a cabo con éxito, aquí se encuentran maniatadas? ¿qué nos impide comprender la importancia estratégica de estos asuntos? ¿cómo analizamos la realidad internacional y regional? ¿qué país deseamos forjar? ¿cuál será su lugar en el mundo?

La geografía Argentina no carece de recursos hidrocarburíferos, hay petróleo y gas. El potencial hidroeléctrico está sub-explotado y aún no completamos Yacyretá. Hemos paralizado, por 10 años, la construcción de una usina nuclear cuando se había alcanzado el 80%. Tenemos condiciones envidiables para la energía eólica. Hay naciones que pagarían por un régimen de radiación solar como el que tienen muchas regiones del país. Hasta la geotérmica encuentra en nuestro suelo sitios aptos para su instalación.

La respuesta a estos interrogantes –como en muchos otros- apunta a la calidad institucional que es donde se aprecia con nitidez nuestra falta de aplicación. Una calidad institucional que no se consigue por "ósmosis". Ya que en este rubro se requiere el diseño de una estrategia concertada entre todos los actores y de condiciones adecuadas para su instrumentación práctica.


            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino