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En materia de
reservas petroleras:
Debido a inversiones insuficientes en
la década de los 90s, y antes, la reposición de reservas petroleras de
Pemex en el año 2000, había caído a un nivel muy bajo.
Mientras que el estándar de reposición
de reservas aceptable en la industria petrolera internacional es del 100%,
es decir, incorporar a las reservas un barril nuevo por cada uno que se
extrae, en el 2000 encontramos que en México la tasa de reposición era de
sólo 21% en términos de las reservas totales, pese a que la extracción de
crudo del 2000 fue igual a la de 1997.
Para revertir esta tendencia, se puso
en marcha una estrategia de alta inversión, que ha resultado en la
inyección de un total de $403 mil millones de pesos al sector petrolero
mexicano.
Las cuantiosas inversiones en
exploración y explotación de crudo, han aumentando significativamente
nuestra riqueza petrolera y, al mismo tiempo, han incrementado nuestra
producción, aunque debido a los tiempos de maduración
de los proyectos en
hidrocarburos, sus mejores resultados están por venir.
Entre 2000 y 2004 se han descubierto
yacimientos de crudo por casi 2,500 millones de barriles adicionales. La
producción acumulada anual aumentó en 13%.
Con esta inversión se ha logrado que a
la fecha la tasa de reposición se ubique actualmente en cerca de 50% de
reservas totales, a pesar del ya mencionado aumento del 13% en el volumen
de extracción de petróleo crudo.
En cuanto a la
suficiencia en combustibles:
Otro aspecto de la problemática se
refiere al abastecimiento de combustibles. En el año 2000 el 31% del
consumo de gasolina provenía de importaciones.
Mediante las inversiones hechas en
refinación, se ha logrado incrementar la producción de un promedio de 393
mil barriles diarios en 2000, a un promedio de 475 mil barriles diarios en
2004, es decir un aumento de 21%. Con ello, la importación se ha reducido
y se ha logrado abastecer el incremento de la demanda interna de
gasolinas, que ha sido extraordinaria debido a la entrada en circulación
de 3,300,000 automóviles adicionales en lo que va de esta administración.
Por lo que se refiere a gas natural,
dado que la demanda ha crecido y se contempla que siga creciendo a ritmos
superiores al 5% anual, se inició también un Programa Estratégico de Gas.
Como parte de éste se han hecho inversiones en exploración, perforación y
tratamiento que han permitido compensar la declinación natural de los
pozos en producción, esperándose incrementar la producción de este insumo,
que es clave para el desarrollo nacional, a un volumen de 6 mil millones
de pies cúbicos diarios para el final de la administración, un incremento
de 33% respecto a la producción inicial. Para ello es indispensable que
los diversos proyectos de la cuenca de Burgos y de gas asociado avancen
con la mayor eficacia.
Impacto
ambiental:
Otra de las preocupaciones ha sido el
impacto en el medio ambiente resultado de los diversos procesos de
explotación de hidrocarburos así como del deterioro ambiental causado por
la calidad de los combustibles producidos.
Con las nuevas normas ambientales
adoptadas en esta administración, hoy se producen gasolinas de mejor
calidad y de menor efecto contaminante: entre 2000 y 2004 el contenido de
azufre de éstas se disminuyó 40%, de 500 a 300 partes por millón. Gracias
a ello, en lo que va del presente año no hemos observado una sola
contingencia ambiental.
Transparencia
y medidas contra la corrupción:
La lucha contra la corrupción,
considerada entre las principales demandas ciudadanas, identificó el robo
de combustibles, como una de las prácticas urgentes de eliminar.
Hace más de un año se puso en operación
la Comisión para el Combate al Tráfico Ilícito de Combustibles, integrada
por las dependencias federales relacionadas con el tema, que a la fecha
reporta recuperaciones por más de $4,000 millones de pesos de combustibles
que se robaban en ductos y en centros de distribución.
Por otra parte la Profeco ha
investigado y documentado una serie de irregularidades en torno a la
comercialización de combustibles dentro de algunas de las estaciones de
servicio en donde se expende gasolina.
Como se informó públicamente en su
oportunidad, se ha pedido a Pemex aplicar todo el rigor de la ley para
quienes resulten responsables de defraudar al público consumidor de
gasolina.
Pemex está en proceso de implantar
medidas para garantizar sanas prácticas comerciales dentro de sus
franquicias, y actuar con todo el rigor de la ley procediendo legalmente a
cancelar las franquicias de quienes estén incurriendo en ese tipo de
fraude.
Participación
de las empresas mexicanas:
Las dificultades encontradas por ellas
para participar en las licitaciones de obras y servicios del sector
energía resultaron también una demanda a resolver.
Las prácticas de contratación tanto de
Pemex como de CFE se han modificado para adoptar medidas que faciliten la
participación de empresas mexicanas en las obras.
Como ejemplo, durante el primer
semestre de 2004 se colocaron contratos para construir 20 plataformas
marinas, con una inversión de más de $7,000 millones de pesos. El 91% de
los trabajos se adjudicaron a empresas mexicanas. Estos contratos forman
parte de un programa de construcción de 47 plataformas y 600 kilómetros de
ductos.
En capacidad
de generación de electricidad:
En el sector eléctrico la demanda
también crece a ritmo acelerado. Para responder a ello se han puesto en
operación 27 plantas de generación de electricidad, lo que ha permitido
incrementar la capacidad instalada de generación en 27%.
Están en proceso de construcción obras
de generación adicionales por más de $30,000 millones de pesos que
entrarán en operación en lo que resta del sexenio. Sobresalen entre otras,
El Cajón en Nayarit, Altamira V en Tamaulipas y La Laguna II en Coahuila.
Con este esfuerzo, ha sido posible
hacer frente al crecimiento de la demanda de electricidad, que a su vez es
condicionante del crecimiento económico y de la creación de empleos.
Además, en estos últimos cuatro años se
han electrificado casi 12,000 localidades en todo el país, 6 veces más que
lo logrado en los cuatro años anteriores. Cabe destacar que el gobierno
federal ha concentrado sus esfuerzos en llevar la electricidad a zonas de
bajos ingresos.
Por otra parte, junto con estos logros,
debemos de reconocer los retos que enfrentamos, retos que deberemos
superar para poder brindar a los mexicanos los energéticos suficientes y a
precios competitivos que son indispensables para el desarrollo del país.
Inversiones
necesarias:
Las inversiones de 575,000 millones de
pesos que se han realizado en el sector durante los primeros cuatro años
de este gobierno, se han logrado gracias a esquemas de financiamiento (PIDIREGAS)
o similares, que no pueden continuar aplicándose en el futuro sin poner en
riesgo la solidez financiera de las empresas del sector.
Estos compromisos financieros ya
representan una carga considerable y creciente en el Presupuesto de
Egresos de la Federación.
Por ello se ha insistido en que debe
enfrentarse el reto de encontrar nuevas vías para la participación de
fuentes alternativas de recursos de inversión que permitan hacer frente al
crecimiento de la demanda de energéticos y que no absorban recursos
públicos indispensables para cumplir responsabilidades del Estado, tales
como el combate a la pobreza, la salud y la educación pública.
Régimen fiscal
de Pemex:
Como ya se ha discutido ampliamente,
Pemex está sujeto a un régimen fiscal que lo obliga a entregar como
contribuciones un porcentaje muy alto de sus ingresos brutos. Esta onerosa
carga fiscal implica ya una restricción seria para lograr los niveles de
inversión y de capital que se requieren.
En este sentido, celebro que entre los
acuerdos alcanzados por la Convención Nacional Hacendaria se incluyan
propuestas para modificar el régimen fiscal de Pemex, propuestas que ya
han sido tomadas por iniciativas presentadas ante el Congreso de la Unión.
Régimen de
gobierno y control interno de la empresas:
La normatividad internacional exige que
las empresas que coloquen valores de capital o de deuda en el público
cumplan con requisitos que nuestras empresas estatales no satisfacen aún.
Será necesario, por tanto, hacer las adecuaciones necesarias.
Como los anteriores, pueden mencionarse
la normatividad de obras públicas, los sistemas de precios y tarifas, las
restricciones presupuestales y muchos otros retos y elementos que
rigidizan y detienen el sano desarrollo de Pemex, CFE y LyFC. Igualmente
existen grandes oportunidades que se pueden aprovechar si se logran los
cambios necesarios.
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