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En un
encuentro de cuatro días en la localidad china de Beijing, la Asociación
Europea de Energía Eólica (EWEA), la Asociación China de Industrias de
Energías Renovables (CREIA) y la organización ecologista Greenpeace han
formado una asociación estratégica con el objetivo de asegurar un papel
clave de la eólica en el futuro energético de China.
El rápido
crecimiento de China determina un
incremento de sus importaciones de
energía en los últimos meses, lo que ha inestabilizado el mercado
energético mundial, provocando "fluctuaciones salvajes de precios,
preocupando acerca de la seguridad energética y generando alarma sobre
eventos climáticos extremos".
El
compromiso de China con las renovables es crucial no sólo para el gigante
asiático sino especialmente para el mundo en su conjunto.
El aumento
de la temperatura global ya ha afectado la producción de arroz, y más del
60% de los glaciares ubicados en China habrán desaparecido para el año
2050, amenazando la provisión de agua potable para más de 250 millones de
chinos.
Por lo
tanto, los grupos reunidos han decidido asistir a China para lograr
y aun superar los objetivos fijados en materia de energía renovable
sirviendo a los planes de desarrollo sin posteriores desestabilizaciones
climáticas.
“Es crucial que China apueste por las renovables cuanto antes. Y el mundo
entero debería estar interesado en ayudar a China a cubrir sus necesidades
energéticas sin poner en peligro el clima”, ha declarado Yu Jie, de
Greenpeace.
La demanda de energía podría cubrirse en una parte importante con una
masiva puesta al día en fuentes como la eólica, la solar, la
micro-hidráulica, la biomasa y la energía geotérmica. Lo que además crearía
industrias locales y millones de puestos de trabajo.
El 12% para 2020
El objetivo marcado por el Gobierno chino habla de alcanzar un 12% de la
potencia instalada con renovables para el año 2020. Una parte
significativa procedería de la energía eólica. En mayo de 2004, las tres
asociaciones lanzaron el informe “Viento fuerza 12-China”, donde se
hablaba de la capacidad de China para instalar 170 GW eólicos, lo que
supondría un ahorro de 325 millones de toneladas de CO2 anuales.
Ese desarrollo industrial exige un marco político adecuado y una
combinación de esfuerzos, públicos y privados.
“La
experiencia europea ha demostrado que con el marco legal apropiado, la
eólica puede jugar un mayor papel en China y país asiático podría jugar a
su vez un rol estratégico como gran proveedor en el sector eólico mundial”,
asegura Corin Millais, director ejecutivo de EWEA.
Por su parte Li Junfeng,
secretario general de CREIA, afirma que “la ley de energías renovables
china, que estará lista a principios del próximo año, ha generado un gran
interés internacional y un fuerte impacto en la industria de las
renovables. Hemos aprendido de los éxitos y fracasos en Europa y otras
partes del mundo, y creemos que esta ley puede suponer el inicio de una
revolución de las energías renovables en China”.
Ver "La Amenaza
China", por Paul Krugman
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