Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"

Diciembre de 2003   

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El "Plan Nuclear" de Irán

Por Carol Whitelock

 

WASHINGTON - Al igual que a Irán, el acuerdo nuclear alcanzado en Viena también pone a prueba a Estados Unidos y a Europa.

¿Si Teherán no cumple con su compromiso de abandonar el desarrollo de armas nucleares, está Occidente dispuesto a seguir ejerciendo presión y, en caso de que sea necesario, aplicar sanciones?.

Algunos creen que no.

Las recientes e inquietantes revelaciones de que el gobierno iraní encubre desde hace 18 años su programa nuclear han acentuado las preocupaciones sobre las ambiciones atómicas de la república islámica.

Después de los hostiles debates sobre la invasión de Irak que acentuó las fricciones entre Washington y Francia y Alemania, el pronunciamiento del jueves sobre Irán del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el ente supervisor de la energía nuclear de la ONU, es muestra de una renovada unidad.

Estados Unidos y los países europeos acordaron dentro del OIEA condenar a Teherán por ocultar parte de su programa de energía atómica y advirtieron que no tolerarán una futura violación de las obligaciones de no proliferación de armas nucleares.

No obstante, aún hay diferencias (dentro de la administración Bush y con sus aliados) sobre cómo manejar el tema de Irán, un rico país petrolero entre los pesos pesados de Oriente Medio.

La Unión Europea, a través de los 15 ministros de Asuntos Exteriores, reunidos en Luxemburgo, también exigió a Irán que firme de forma “urgente e incondicional” el Protocolo Adicional del Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares (TNP), y en una Declaración oficial emitida el lunes 16 de junio lanzó una “seria advertencia” a las autoridades iraníes y le amenazó con una ruptura del acuerdo comercial UE-Irán, si no cumple con sus obligaciones en el campo nuclear.

Igualmente, la Organización de Naciones Unidas (ONU) exigió en la misma fecha al régimen del presidente iraní, Mohamed Jatami, y de la máxima autoridad del país, el líder espiritual Alí Jamenei, que “permita las inspecciones plenas” de su plan nuclear a través del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Rusia también les solicitó “mucha más cooperación con los inspectores”.

El Protocolo Adicional del Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares, invocado por la UE, permite a la OIEA llevar a cabo “inspecciones sin previo aviso y gran transparencia por parte de los países que desarrollan programas nucleares”, porque el objetivo es el de poder comprobar que “están destinados a fines pacíficos y no militares”.

Las seis inspecciones hasta ahora realizadas por la OIEA no han sido satisfactorias para los expertos que, según el Baradei, “han encontrado obstáculos a la hora de realizar exámenes exhaustivos del programa nuclear iraní”, especialmente cuando el 9 y 10 de junio las autoridades gubernamentales prohibieron a un equipo de salvaguardia de esa organización “tomar pruebas de las instalaciones de la Compañía Eléctrica de Kalaye”, donde se “construyeron partes de centrifugadoras aptas para el enriquecimiento de uranio”.

“Es necesario que el gobierno de Irán responda a muchos interrogantes sobre su programa nuclear”, señaló la UE, al reiterar  la “necesidad de una leal cooperación” por parte del gobierno de Jatami, al que también se critica en la Declaración por la falta de “progresos” en diversos aspectos como el “respeto a los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo, el proceso de paz en Oriente Medio y la no proliferación de armas de destrucción masiva”.

Los “Quince”, no obstante, reconocen el “derecho de Irán para desarrollar su propio programa nuclear con fines civiles”, pero existen ciertas dudas sobre varios aspectos, porque sospechan que  persigue “objetivos militares” que pueden poner en peligro a la región y actuar conjuntamente con Corea del Norte, otro país que está en “entredicho” porque es casi seguro que “posea ya armas de destrucción masiva”, como lo han denunciado la propia UE, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, entre otros.  

Precisamente Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, a través de altos funcionarios reunidos en Hawai, denunciaron el 14 de junio, que Corea del Norte está vendiendo misiles a Irán.

"Mi preocupación es que los europeos no tienen el estómago para hacerle frente a Irán con una posición dura en este momento," dijo Peter Brookes, un ex funcionario del Pentágono que ahora trabaja para la conservadora Heritage Foundation.

Robert Einhorn, un especialista en política de no proliferación de armas nucleares, dijo que lo importante es "si los europeos están dispuestos a unirse a Estados Unidos para presentarle a Irán una dura elección, entre ser un paria con armas nucleares o un ciudadano internacional respetuoso de la ley."

"Si los iraníes siguen en el desarrollo de arsenales atómicos, entonces los europeos tendrán que unirse a nosotros para enviar una señal clara de que esto es inaceptable, y si Irán quiere mejores relaciones con el resto del mundo, va a tener que poner fin definitivamente a su programa de armas nucleares," dijo a Reuters.

"No creo que Irán hecho eso todavía," agregó Einhorn, un ex funcionario del departamento de Estado que ahora es asesor del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos.

"TODAS LAS OPCIONES"

El OIEA estuvo a punto de presentar una queja contra Irán ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que pudo haber conducido a la aplicación de sanciones, como Estados Unidos exigía pese a las objeciones francesas, alemanas y británicas.

Pero la agencia advirtió que, en el caso de futuras violaciones, tomaría en consideración todas las opciones, incluyendo acudir al Consejo de Seguridad.

Irán firmó el Tratado de No Proliferación nuclear hace años y al hacerlo se comprometió a renunciar a las armas nucleares.

Pero Washington cree que ha utilizado su programa de centrales nucleares para encubrir el desarrollo de armas, están bajo sospecha de proliferación el enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento de plutonio. Teherán niega esto.

Funcionarios estadounidenses y europeos al igual que muchos analistas han calificado al último pronunciamiento de la AIEA como un acuerdo razonable.

Ejerce presión sobre Teherán para que coopere con la comunidad internacional mientras busca una enérgica reacción internacional en el caso de que se descubran nuevas violaciones iraníes, aseguran.

NUEVA CRISIS

Puede ser que no pase mucho tiempo antes de que se presente la próxima crisis. Un funcionario estadounidense dijo a Reuters que se prevé que en los próximos meses aparezcan pruebas de nuevas instalaciones iraníes que demostrarán que ese país está en violación de sus compromisos nucleares.

Si eso ocurre, Francia, Gran Bretaña y Alemania -- países que ofrecieron tecnología nuclear a Teherán a cambio de que cumpla con sus obligaciones -- quedarán en ridículo y terminarán respaldando a Estados Unidos para llevar el tema al Consejo de Seguridad, aseguran algunos expertos.

Pero funcionarios estadounidenses entrevistados dijeron que no están seguros de que los europeos, quienes hasta ahora han evitado confrontaciones con Irán, respalden sanciones de la ONU.

Ya hay una controversia sobre las actividades que Irán informó a los europeos que va a suspender, dijo un funcionario estadounidense. Y hay ciertas divisiones en Washington.

Algunos funcionarios y analistas estadounidenses creen que se debe aplicar un manejo más sutil con Teherán porque un choque directo aumentaría las probabilidades del desarrollo de la bomba iraní.

La impresión generalizada en Washington ha sido que todos los iraníes están de acuerdo con que el país tenga armas nucleares.

Pero Einhorn sostiene que las revelaciones sobre las actividades nucleares de Irán y la condena del OIEA ha sido un "rudo despertar para algunos iraníes (que ahora creen) que el desarrollo de armas nucleares no está en sus intereses."

El gobierno presidido por  Mohamed Jatami se encuentra ahora entre la “espada y la pared”, porque a estas acusaciones y exigencias mundiales para que no desarrolle un programa nuclear con fines militares, se une la influencia de su líder espiritual, Alí Jamenei, enemigo del “aperturismo” en su país y partidario de tener en el futuro “cuando menos, algunas armas nucleares” .  Pero todos, desde el exterior, exigen a Irán “reforzar su compromiso de no proliferación de armas nucleares” y las garantías suficiente para no llevar adelante este “peligroso programa”.

Un analista cercano a la administración dijo que Estados Unidos debe comprar tiempo con Irán con la esperanza de que si el actual liderazgo no cambia, una nueva generación, interesada en preservar los vínculos con Occidente, eventualmente lo hará.